jueves, 17 de octubre de 2013

Canciones con historia: Desapariciones


No todas las historias son declamadas. Algunas son cantadas. Esta es una historia que ha ocurrido demasiadas veces en Latinoamérica, la cual Rubén Blades supo expresar a través de una canción. A continuación el video de la canción "Desapariciones" interpretada por Maná, con motivo del Blog Action Day 2013 dedicado a los derechos humanos. #BAD13

La letra está debajo del video.  


Desapariciones

Que alguien me diga si ha visto a mi esposo-, preguntaba la doña; se 
llama Ernesto X; tiene 40 años, trabaja de celador en un negocio de 
carros. Llevaba camisa oscura y pantalón claro. Salió anteanoche y no 
ha regresado; no sé qué pensar. Esto antes nunca me había pasado. 

Llevo tres días buscando a mi hermana, se llama Altagracia, igual 
que la abuela. Salió del trabajo pa' la escuela. Tenía puestos unos 
jeans y una camisa blanca. No ha sido el novio. El tipo está en su 
casa. No saben de ella en la PSN, ni en el Hospital. 

Que alguien me diga si ha visto a mi hijo. Es estudiante de 
Pre Medicina. Se llama Agustín. Es un buen muchacho. A veces es 
terco cuando opina. Lo han detenido. No sé qué fuerza. Pantalón 
blanco, camisa a rayas. Pasó anteayer. 

Clara Quiñones se llama mi madre. Es un alma de Dios, no se mete 
con nadie. Y se la han llevado de testigo, por un asunto que es no más 
conmigo. Y fuí a entregarme, hoy por la tarde y ahora no saben quién 
se la llevó del cuartel. 

Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólveres. 
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de 
puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela. 
Por eso nadie miró pa' fuera. 

¿Adónde van los desaparecidos? 
Busca en el agua y en los matorrales. 
¿Y por qué es que se desaparecen? 
Porque no todos somos iguales. 
¿Y cuándo vuelve el desaparecido? 
Cada vez que los trae el pensamiento. 
¿Cómo se le habla al desaparecido? 
Con la emoción apretando por dentro.

jueves, 16 de mayo de 2013

Expósito: Instante artificial

Este cuento lo escribí en el 2012 pero el manuscrito original estuvo perdido hasta este año. Ahora lo escribo en este blog para que no se extravíe nuevamente. Es el primero de cuatro relatos breves vinculados a una novela de fantasía/ciencia ficción que empezaré a escribir pronto.

Instante artificial

Oscar Sandoval Rojas


El doctor C observó a través de la pared de vidrio reforzado del contenedor tratando de encontrar al ser que reposaba en su interior. El doctor se acercó más y apoyó su mano en la barrera transparente que lo separaba de aquella criatura inmersa en un espeso líquido. Del otro lado, el ocupante del contenedor se acercó también y el doctor pudo ver los detalles de su rostro: sus grandes ojos castaños, su nariz redonda, sus mejillas rosadas y su boca pequeña.  

Es idéntico a Fabián – pensó el doctor-. Idéntico a mi hijo.

El ser con el rostro de Fabián puso su mano sobre el vidrio, en el mismo lugar en el que el doctor C se había apoyado. Luego de ello lo miró fijamente con sus ojos castaños y le sonrió. Emocionado, el doctor sonrió también y se dejó envolver por esa mirada de aspecto inocente. Por un instante imaginó un futuro feliz, una vida dichosa, igual a la que tuvo antes del accidente que cobró la vida de su hijo. Pensó que tendría una segunda oportunidad para tenerlo a su lado y que todo sería como si Fabián nunca se hubiera ido.

Pero de repente el líquido del contenedor empezó a burbujear y el doctor observó espantado cómo el rostro de su Fabián empezaba a agrietarse sin que éste dejara de sonreír. En cuestión de segundos todas las partes del cuerpo de aquel ser se dividieron en pedazos, como si fuese una muñeca de porcelana que alguien dejó caer desde una gran altura. El doctor sintió una presión grande y profunda en su pecho mientras veía al ocupante del contenedor convertirse en pequeños fragmentos que se disolvían en el líquido hasta que no quedó nada de él.

A medio metro del lugar en el que estaba el doctor se encendió una luz roja sobre un panel de control y una voz electrónica se escuchó en toda la habitación:

- Experimento número 20: Fallido.

El doctor utilizó toda su fuerza para contener las lágrimas que se escapaban de sus ojos. Permaneció en silencio por un momento mientras que, dentro de su mente, el padre cedía el control al científico, quien ya empezaba a analizar todo lo que pudo haber salido mal e ideaba posibles soluciones.

La voz artificial habló nuevamente:

-  ¿Que desea hacer, doctor C?

El doctor respiró hondo y se dirigió al panel del control. Pulsó algunos interruptores y accionó unas palancas. Luego tomó un pequeño micrófono de su bolsillo y dijo pausadamente:

-  La fórmula ha sido corregida. Iniciemos el experimento número 21.

Y el laboratorio de clonación empezó a funcionar nuevamente. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Expósito: El castigo del intruso

Hoy les comparto un cuento de 55 palabras que se me ocurrió de repente y no pude hacer otra cosa más que escribirlo.


El castigo del intruso


Oscar Sandoval Rojas


En el lóbrego laboratorio abandonado, el ladrón observaba el objeto que recogió del suelo. Estaba tan absorto viendo cómo latía esa pequeña masa carnosa que no volteó a ver al humanoide detrás suyo, ni su agujero en el lado izquierdo del pecho, ni sus enormes puños elevándose sobre su cabeza para caer violentamente sobre él.

domingo, 31 de julio de 2011

Expósito: Diluvio

Este microrrelato de 55 palabras fue inspirado por un comentario escuchado durante una tarde de invierno gris limeño.


Diluvio

Oscar Sandoval Rojas


Una lluvia atroz caía durante el Día de Muertos. Las enormes gotas golpeaban violentamente los tejados y empapaban a los caminantes. A ese paso el río se desbordaría inundando a medio pueblo.


Por qué están tristes nuestros ancestros? - se preguntaba el anciano mirando al cielo - No han dejado de llorar durante todo su día...

miércoles, 2 de febrero de 2011

Buen samaritano: Gracias Dios

Hoy les comparto esta historia que leí en una publicación de mi parroquia.

Gracias Dios

Anoche soñé que estaba en el Cielo y que un Angel me servía de guía para mostrarme los alrededores. Caminaba lado a lado a través de un largo salón de trabajo lleno de ángeles. Mi ángel guía se detuvo en frente de la primera sección y dijo:

"Esta es la sección de "Recepción". Aquí todas las peticiones hechas a Dios en oración son recibidas. Miré alrededor del área, estaban extremadamente ocupados y eran tantos los ángeles sorteando las peticiones de todas las partes del mundo que quedé impresionado.

Luego pasamos a través de un largo corredor hasta que llegamos a la segunda sección. El ángel me dijo entonces: "Esta es la sección de empaque y despacho".. Aquí, la gracia y las bendiciones que fueron solicitadas por las personas son procesadas y entregadas a aquellos seres vivos que las pidieron. Noté cuan ocupados estaban allí también. Habían muchísimos ángeles trabajando muy duro, eran muchas las bendiciones siendo enviadas a la tierra.

Finalmente, en el punto más lejano del corredor nos detuvimos en una puerta de una sección muy pequeña. Para mi gran sorpresa, había solo un ángel sentado allí, y con muy poco que hacer. "Este es el cuarto de Confirmación de recibo", me informó el ángel. Parecía un poco apenado.

- ¿Como es que hay tan poco trabajo aqui?, le pregunté.
- "Muy triste", suspiró el ángel. "Luego de que las personas reciben las bendiciones que solicitaron, muy pocos envían la confirmación de recibo de vuelta".
- "¿Y como se debe confirmar el recibo de una bendición?" le pregunté al ángel.
- "Muy simple", me contesto. "Solo tienes que decir : "Gracias, Dios".
Le pregunté al ángel: ¿ Y cuales deben ser confirmadas?
- "Si tienes comida en tu nevera, ropa con qué vestir, un techo y un lugar para dormir..... eres mas rico que el 75% de este mundo."
- "Si tienes dinero en el banco, en tu cartera, y monedas sueltas en tu alcancía, estas en el 8% de la riqueza del mundo."
- "Además ...... Si te levantaste esta mañana con mas salud que enfermedad.... tú estás más bendecido que muchos que no llegarán ni siquiera a sobrevivir este día...."
- "Si tus padres están aún vivos y aún están casados.... eres un caso raro."
- "Si puedes mantener tu cabeza en alto con una sonrisa, no eres normal... eres único a todos aquellos en duda y desesperanza"

- Ok. y ahora qué? ¿Cómo puedo empezar?
Si puedes leer este mensaje, has recibido doble bendición, por alguien que piensa que eres especial y que eres más bendecido que 2 billones de personas que no pueden leer.
Que tengas un maravilloso día, cuenta tus bendiciones, y si tu quieres, pasa este mensaje a aquellas personas que quieras recordarle la bendición que es, y lo bendecido que está.

Atentamente: Departamento de Confirmación de Recibo....

domingo, 23 de enero de 2011

Expósito: El ingrediente secreto

A continuación les comparto un texto breve que escribí por puro relajo.

El ingrediente secreto
Oscar Sandoval Rojas


A las 8 AM, en el laboratorio de pruebas de la compañía de bebidas, un trabajador de limpieza tropezó e hizo que un frasco de líquido limpiador cayera en un enorme contenedor. El hombre sacó rápidamente el frasco semivacío y se retiró del lugar antes de que alguien lo viera, sin darse cuenta que la sustancia que estaba en el contenedor había cambiado de un color amarillo a uno azul.


A las 10 AM, en el directorio de la compañía, los ejecutivos estaban contentísimos con el nuevo sabor de la gaseosa desarrollada en el laboratorio de pruebas y que pronto sería lanzada al mercado. Les sorprendió el color azulado de la bebida, pero sobre todo les gustó que tuviera tanta espuma y un aroma tan particular, casi como de flores...

domingo, 11 de julio de 2010

Expósito: Ojos en la niebla

En esta ocasión publico una historia de autoría propia que llegó a mí en un sueño y me ha estado dando vueltas en la mente hasta que por fin pude ponerla por escrito.


Ojos en la niebla
Oscar Sandoval Rojas

Doña Imelda caminaba deprisa de la mano de sus dos pequeños hijos atravesando la niebla que cubría el valle aquella fría noche. Llevaban ya dos semanas de camino pero apenas habían cubierto la mitad de su recorrido.

Al llegar a una llanura cubierto de espesa neblina, la mujer se detuvo súbitamente. A unos cuatro metros frente a ella, un par de ojos surgieron brillantes en la bruma y permanecieron fijos en la madre y sus dos niños.

Doña Imelda permaneció quieta en su lugar, sin apartar la vista de los ojos que la observaban. Uno sonido difuso, como de gruñidos, llegaban a sus oídos desde dentro de la neblina. Los niños temblaban de miedo abrazándose a las polleras de su madre, quien seguía inmóvil, con una expresión firme en su rostro dirigida a la criatura que los observaba oculta en la niebla.


Luego de varios minutos en los que el tiempo parecía haberse detenido en aquel instante, Doña Imelda dio un paso adelante hacia los ojos que la observaban. Los gruñidos volvieron a escucharse, esta vez con menos intensidad. La mujer dio un segundo paso al frente, a pesar de que sus pequeños tiraban hacia atrás de la pollera de su madre intentando hacerla retroceder. Los ojos se movieron a la derecha, sin que Doña Imelda apartara su vista de ellos. Luego se movieron a la izquierda, como si trataran de buscar la forma de rodear a la mujer.

Doña Imelda dio un tercer paso al frente, con más firmeza que los anteriores, sin cambiar la expresión en su rostro, sin miedo ni duda. Ante esto, los ojos se acercaron a ella muy lentamente hasta que salieron de la niebla y se pudo ver a su dueño: un enorme perro lobo de color gris que se aproximó gimiendo a la mujer hasta colocarse justo a sus pies.


La madre lo observó con detenimiento y vio una herida de bala aún sangrante en su pata derecha. Quien hizo esto debe estar cerca, pensó. Debemos andar con cuidado. Con mucho cuidado de no asustar al perro, sacó de su mochila unos ungüentos y unas vendas, con los cuales curó con esmero la herida del animal. Este lamió sus manos en señal de agradecimiento.

- Parece que tú también vienes huyendo – le dijo al perro, acariciando su cabeza -. Vendrás con nosotros.

Los niños, que ya le habían perdido el miedo al recién llegado, asintieron con la cabeza y tomaron las manos de su madre para continuar su camino.